La pasión por hacer arte y música puede alcanzar las cumbres mas altas del pensamiento humano. O eso es lo que creo cuando escuchamos una propuesta tan compleja y sublime como la de Kristian Aguilar, un músico, compositor, productor y talentoso artista que sin limites creativos ni miedos para expresarse, decide tomar el camino de la toma de consciencia por métodos inusuales.

Su disco en estudio El Reino del Revés es una oda para los disidentes; pero no para quienes se dedican a manifestarse en las calles lanzando bombas molotov, sino mas bien algo parecido a lo que Alejandro Jodorowsky llamaría revolución poética. Una tan sutil y efectiva que pocos notarían sino es que ponen la debida atencion.

El Reino del Revés es una aventura conceptual casi utópica, una mirada desde el sector de la sociedad más retorcido, aquel que nunca hace canciones, aquel que nadie quiere ver. Desde tiempo atrás busco innovar en la forma de encarar las líricas, ignorar ciertos tópicos que se han repetido a través de la historia de la cultura pop. No es un mundo agradable, pero existe…y este disco es un fiel reflejo.

Debo admitir que al escuchar las primeras rolas del disco me sentí muy identificado con ese sentimiento que llevándolo al limite, podría hacernos pensar en una sociedad distópica en pleno siglo XXI; una en la que nadie lo nota por ser ya de uso y costumbre, pero que alguien desde el exterior bien podría mirar con terror y asombro el mal que prolifera sin freno alguno y sin algún mesías que pueda ser objeto de estudio.

Kristian Aguilar CD

Este material tardó 6 años en concretarse. Durante ese tiempo realicé otros discos, pero ninguno tan ambicioso como este. Un poco se rehusaba, no fue fácil. Lo curioso es que ni siquiera he quedado del todo conforme. Siempre hay cosas que mejorar. El proceso de las letras fue el más difícil. Yo no me identifico con ellas, son aberrantes. Pero esa es la idea, justamente.

En ese sentido, creo que seria importante no solo ver lo que hace Kristian Aguilar como un proyecto independiente de música alternativa cuyo sonido podría asemejarse con lo que hacían The Beatles en sus tiempos, sino como toda una ideología que al estudiarse como tal, podría arrojar mucha luz sobre donde estamos parados actualmente como humanidad.

Por ejemplo, cuando escuchas la melodía y letra de Haz la Guerra, No el Amor, si es lo suficientemente sensible, podría imaginarse que de hecho, así es como se percibe a nuestra sociedad de hoy en día. Ya sea viendo los noticieros con la polémica, o a la gente que se queja del mal gobierno; o en general, a las personas inconformes con la vida misma. Todos parecen tener la misma maquinaria de pensamiento y acción, lo cual se plasma armoniosamente hasta con el titulo del Reino del Revés, haciendo una referencia exacta de lo que sucede en el mundo real.

Seguramente habrá quienes tomen a juego el repertorio de este músico originario de Argentina, incluso criticando el trabajo de seis años que tardo en hacerse este disco en estudio, pero eso no quitara de la vista de todos que al ser irreverente y subversivo estará reflejando lo que muchos todavía hacen y traen a flor de piel: el ser unos miserables desgraciados viviendo sin saber quienes son ni para donde van.

Cantaré en Ingles me hacer pensar en la banda Molotov; acá en México se harían famosos por atreverse a expresar con insultos y letras sarcásticas la doble o triple moral de nuestros compatriotas los mexicanos. Con Aguilar sucede algo similar, lo cual es bueno, porque no hay tantos proyectos con ese ímpetu para poder seguir mirando de frente cuando los demás desvían su mirada.

Kristian Aguilar CD

El Terrorismo Pop es una forma de expresarse. Sin limitaciones, tabúes o miedo. Yo trabajo de esta forma desde hace años, como lo ha hecho otra gente, antes de mí incluso; solo que yo denominé así a esta manera de crear canciones, y “El Reino” es una obra que expone este concepto al 100%. Se trata de tener la libertad de desligarnos moral, social y culturalmente de nuestras ideas y sentimientos, usando otros personajes en primera persona y aplicarlo en las letras; libertad absoluta. Como siempre menciono, esa libertad parece algo redundante, pero nada más fuera de la realidad, ya que como creativos estamos cada vez más mecanizados…y como consumidores de música y letras, más.

Cuando existe una filosofía de por medio en un proyecto de música se puede decir que la banda o compositor es de confianza. Y cuando alguien es de confianza probablemente las puertas se abran, ya se para tocar en conciertos, para ser escuchado por las masas y hasta entrevistado en la televisión. Todo porque hay una base bastante solida y con un sentido de ascenso para tratar de aportar algo a ese bello arte.

Ademas, cabe mencionarse que aunque el proceso creativo (haciendo cuentas) empieza por ahí del 2011, Kristian Aguilar emprendería su camino hacia la escena musical desde los noventas, cuando todavía existía el formato casette. Estando en varios proyectos de por allá e incluso aquí en México, experimentaría las varias formas de producir y seria testigo del boom tecnológico que finalmente le permitiría salvar un poco de dinero en el bolsillo para hacer sus propias producciones sin necesidad de una disquera.

En ese sentido, también es bueno dejarles saber que El Mundo del Revés podría considerarse una obra teatral. Así es, porque aunque nos comente que no hay influencia de eso en lo que hizo con este disco, es un hecho que nuestro canta autor tiene influencias de tal espectáculo porque a lo largo de su carrera ha tenido encuentros y acercamientos artísticos con el teatro tras bambalinas componiendo piezas musicales para dicho fin.

Kristian Aguilar CD-1

De por si siempre he visto, a la hora de crear, a mis álbumes de una manera teatral y dramática, donde se pudiese jugar con las historias, los personajes, simbologías o se relacionaran de alguna forma entre sí. Cada uno de mis discos tiene su propia identidad, yo solo soy un instrumento para concretarlos. Acerca de la teatralidad, deseo fervientemente escuchar más discos de ultra derecha, nazis, misóginos, racistas y de situaciones atroces dentro del formato canción. Simplemente porque no las hay. Y en esta sociedad en la que vivimos, no podría haber paradoja mayor.

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