Estimados todos aquellos que tengan a bien echarse un clavado en estas líneas que comparto por el puro placer de departir con ustedes el delicioso sabor que la música nos deja en los oídos, porque a pesar de preferencias por un determinado género, la buena música siempre encontrara resonancia en aquellos que se presten a recibirla.

Con ese preludio les quiero participar, y hacerlos cómplices al mismo tiempo, de la música de una mujer que tiene un no sé qué, que qué se yo, que prende, que mueve y hace mover fibras, que sin dar cuenta consiente su música transporta a lugares exóticos y con sabor a Mezcal; me refiero a la gran cantante, intérprete, compositora, productora y actriz mexicana Lila Downs.

Lila Downs

Hablar de Ana Lila Downs Sánchez, es hablar del encuentro de dos mundos, frase más certera para referirse a esta verdadera Diosa Mixteca nacida el mítico año de 1968 en la mística Oaxaca, hija de la cantante oaxaqueña de origen mixteco Anita Sánchez y de Allen Downs de profesión maestro de cinematografía y originario de Minnesota, Estados Unidos.

Lila Downs

Esta fusión de mundos en apariencia tan distantes uno de otro produjo que ya de genética la artes fluyeran por la venas de Lila, quien desde muy pequeña dio muestras de su inclinación por la música y -dicen los que dicen saber- sus primeras interpretaciones fueron en el género ranchero y tradicional de su tierra natal.

El crecimiento musical de Lila –me atrevo a especular- pudo haberse incrementado gracias a las influencias propias de su natal Oaxaca y a la música tradicional mexicana, que se pudo ver fortificada con los influjos de la música americana, ya que por ahí de los catorce años emigro con sus padres a vivir a Los Ángeles, California, donde aprendió el idioma inglés y tomo clases de vocalización, y seguramente fue testigo de las vicisitudes que viven los inmigrantes que rondan por aquellos lares, lo que significaría una influencia para el crecimiento personal y artístico de este portento de mujer.

Lila Downs

No en balde ahora significa –su imagen y voz- la representación de los migrantes e indígenas no solo en México sino más allá de la frontera del Río Grande.

Como suele suceder en los azarosos caminos de la vida, mientras Lila cursaba la Licenciatura en Antropología en la Universidad de Minnesota, conoce al saxofonista Paul Cohen, quien de alguna manera influyo para que ésta retomara su carrera musical, por lo que regreso a Oaxaca para formarse en la Academia de Bellas Artes de la Ciudad de Oaxaca, y posteriormente continuar sus estudios y formación musical en Nueva York, Estados Unidos.

A pesar de las influencias musicales que pudo obtener de la cultura gringa, Lila Downs ha puesto por delante su influencia musical de los pueblos indígenas de México.

Lila Downs

Su música reivindica sus raíces oaxaqueñas pero sin negar su herencia musical norteamericana. Ya en los planos profesionales y después de pasar por algunos grupos, Lila decidió volar en solitario y para 1994 graba su primer disco titulado “Ofrenda” de manera independiente y la da a conocer en diferentes foros, ya encarrilada dos años después grabo su primer disco en vivo bajo el titulo “Azuláo: en vivo con Lila Downs”, luego vino en 1998 su tercer disco “Trazos” que no fue un éxito en ventas, pero –en mi opinión- la preparo musicalmente para ampliar el abanico de audiencia que prestaría oídos a la propuesta de Lila.

Para 1999 y recién firmada en una disquera llamada Narada World, graba el disco que la catapulto al éxito comercial y a ser conocida y reconocida no solo en México sino a nivel internacional, el tema del álbum “La Sandunga” y el gran tino en este trabajo fue la delicada fusión que logro de la música tradicional mexicana con ritmos del jazz, el blues y el bolero.

Otro de los encantos del material es que fue interpretado en dos lenguas, español y –obvio-mixteco; la producción del mismo corrió a cargo de quien años atrás la convenciera de retomar su carrera musical, así es, Paul Cohen.

Lila Downs

El éxito que represento La Sandunga le abrió otras puertas a Downs ya que el sencillo “Canción Mixteca” fue incluido en el soundtrack de la película Piedras Verdes, lo que genero interés en otras latitudes por su trabajo, alcanzando ventas de alrededor de las quinientas mil unidades en países como Estados Unidos, España, Francia, Inglaterra, Alemania y en México.

Sus siguientes álbumes “Tree of Life”  grabado en el 2000 y “Border (La Línea)” en 2001, significaron alcanzar la consolidación internacional, lo que le represento ser nominada al Grammy y ganadora de dos Grammy Latino; los discos siguieron y así surgieron “One Blood (Una Sangre)” editado en 2004, “La Cantina” que vio la luz en 2006, “Shake Away” grabado en 2008, una compilación editada en 2009 bajo el titulo “The Very Best of El Alma de Lila Downs”, para 2010 graba nuevamente un disco en vivo, ahí nomas en Francia, titulado “Lila Downs y La Misteriosa en Paris”.

Su más reciente trabajo salió en 2011 bajo el seductor nombre de “Pecados y Milagros”, el cual le valió ser nominado como mejor álbum para el Grammy Latino en la categoría mejor álbum folclórico, noticia que se dio a conocer hace una par de semanas atrás.

Otro de los atractivos de esta Diosa Mixteca es su peculiar estilo de vestir, su sentido estético que fusiona los trajes regionales mexicanos –particularmente del Istmo- con estilos más modernos y alternativos que le imprimen un halo de sensualidad y cachonderia muy particular.

Lila Downs

Si a esta parte visual le agregamos su potente e inconfundible voz, es un verdadero viaje placentero aderezado con mole y Mezcal.

La versatilidad de Lila y su genio creador han impactado a artistas de grandes ligas, y no puedo evitar recordar que semanas atrás y a propósito del fallecimiento de la gran Chavela Vargas, leía en la prensa diversos artículos dedicados a la “Chamana”, pero uno que me llamo poderosamente la atención fue el publicado en el diario español El País, que daba cuenta de una anécdota del cómo se conocieron Lila Downs y la ahora inmortal intérprete de “La Macorina”.

Lila Downs

El lugar del encuentro fue Madrid justo después de un concierto de la Diosa Mixteca, cuentan que Chavela profirió comentarios muy halagadores –o como diría Lila, le echo muchas flores- por lo que intrigada en conocer a la Vargas y por supuesto el por qué de los elogios al momento de estar cara a cara le dijo

“Mira, cuando yo anduve perdida por muchos años, sin nada ni nadie, fue una familia indígena la que me adoptó, la que cuidó de mí hasta el día en que me pude levantar. Estoy muy agradecida a la raíz indígena, me explicó. Yo creo que esa raíz la veía en mí, que al mismo tiempo también me considero de otro lugar. También me llegué a considerar perdida, rechazada durante un tiempo por los hombres de mi sociedad mexicana”.

Esta anécdota me confirma que más allá de la calidad musical e interpretativa, Lila Downs es una mujer que proyecta con tal firmeza y seguridad su bagaje personal, así como la rica herencia cultural y social que la conforma.

Lila Downs

Por ello no tengo empacho en reconocer que cada vez que escucho su voz es como beberme un buen trago de Mezcal que me embriaga para dejarme llevar en los brazos de esta verdadera Diosa Mixteca.

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