El pasado viernes 25 de mayo nos dimos la oportunidad de presenciar un concierto en el Jose Cuervo Salon totalmente polifacético en el sentido emocional, ya que se juntaron las vibras alucinantes de Little Ethiopia, junto con la melancolía fraternal de Summer Camp, explotando finalmente en una sublimación de lo más profundo del ser con el misticismo de School of Seven Bells.

Eran cerca de las 9 30 de la noche cuando salía el duo de Little Ethiopia, una banda que mezcla los sonidos electrónicos con el rock alternativo; siendo mexicanos debemos decir que deben empeñarse por seguir experimentando su estilo, pues siguen afinándolo con las rolas que pudimos escuchar durante aproximadamente media hora. La audiencia que los recibió fue algo caluroso y era algo impresionante como en medio de tantos fans, había chavos de cómo 16 años sintiendo la magia del rock.

Little EthiopiaLittle Ethiopia

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Llegaba minutos más tarde Summer Camp, quienes presentaron la mayoría de su material mas reciente, con rolas super pegadoras como “Ghost Train” y “Nobody Knows You”, las mejores de su disco Welcome To Condale. El calor crecía con cada minuto que pasaba en el escenario, pero no fue sino hasta que por falta de al parecer equipo técnico, Jeremy Warmsley Elizabeth Sankey decidieron bajarse literalmente para tocar una rola totalmente acústica en medio de los fans, quienes fraternalmente los acurrucaban con sus cantos, recorriendo y siguiendo sus pasos por cada espacio ocupado del recinto.

Summer CampSummer Camp

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Las luces se apagaban nuevamente y la emoción parecía calmarse, pero sabíamos que todavía faltaba explotar esa magia sublime con la que esencialmente nos dieron cuenta los neoyorkinos de School of Seven Bells. Ninguno de los fans se percataba o tal vez no querían distraer, pero cada uno de los integrantes de la banda preparaba su equipo: acomodaban guitarras, batería, sintetizadores y hasta los samples con ayuda de una laptop. Pasaban los minutos y la gente se dispersaba poco a poco, como si la banda no estuviera presente. El silencio empezó por llamar la atención de los espectadores, y el sonido tenue del sintetizador empezaba a introducir la primera rola; los gritos y chiflidos comenzaron súbitamente y los aplausos estallaban al ver a School of Seven Bells acomodarse en sus lugares. El ritual comenzaba y las emociones empezaban a invadirnos como una fuente de energía que emanaba poco a poco, al ritmo del sonido de las rolas.

School of Seven BellsSchool of Seven Bells

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Fue conmovedora la participación de la banda, ya que por ser su primera vez, tuvieron el tiempo para presentar todo el nuevo disco Ghostory, con el que recordábamos los momentos mas oscuros y emocionales de nuestra vida con ayuda de las letras y la composición tan mistica que conforman cada una de sus rolas. “Windstorm” se hacía sonar también como uno de los éxitos por los que se hicieron conocidos no solo en México, sino en todo Estados Unidos y algunas partes de Europa. Otras rolas que me impactaron demasiado por el nivel de complejidad y precisión con que las interpretaban fue “Bye Bye Bye” de su primer disco, “The Night” y “Love Play” del segundo álbum con el que en mi opinión marcaran su carrera artística, pues si que es perfecto todo el disco, de inicio a final te llevan liberando emociones hasta que limpias tu alma.

Finalmente esperemos que sigan llegando nuevas propuestas internacionales que verdaderamente hacen música por el amor al arte; a veces siento que el rock está muriendo pero después de ver el espectáculo de emociones que pueden crear Little Ethiopia, Summer Camp y School of Seven Bells, no me queda mas que decir que espero vuelvan pronto y traigan consigo a otras bandas así de buenas.

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