Hablar de Molotov es hablar no solo de una banda de hard rock mexicano que genera su música a partir de mezclar rap, un poco de punk y del más florido vocabulario y slang mexicano, el albur pues, sino también de un reflejo de la realidad social, económica y política de México.

Si bien es cierto los Molotov en sus inicios no fueron muy bien vistos por las bandas de rock de la escena de mediados de los años 90 –recordemos que iniciaron formalmente en el 95, y predominaban bandas que venían del movimiento Rock en tu Idioma- por ser chavos que no provenían de un estrato social “marginal” a diferencia de una mayoría de bandas que le entraba al rock y que sí provenía de estratos sociales que se encontraban en la base de la pirámide.

Molotov

Su pecado era ser –dicho por varios rockeros- “chavos fresa”, pero algo paso cuando estos fresas reventaron –haciendo honor al nombre de la banda- como verdadera bomba molotov en el México de la post crisis devenida por el famoso “error de diciembre”, donde el país literalmente se estaba cayendo en pedazos; la economía no aguantaba más y la corrupción estaba en su punto máximo.

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Con este marco de presión económica y crisis asfixiante, aunado a los impunes actos de abuso de autoridad en todos niveles y al encubrimiento por parte de los medios de comunicación, se dio el caldo de cultivo exacto para que Molotov a través de una canción fuera el portavoz de los sentimientos de la gran mayoría de la sociedad mexicana y particularmente de quienes entonces andábamos rondando entre los 18 y los veintitantos, así fue que Gimme The Power se convirtió en un himno para muchos.

Fue como balde de agua fría que cayó sobre nuestras cabezas y nos despertó de un letargo en el que nos encontrábamos, estábamos siendo testigos de cómo un cuarteto de músicos, que en sonido eran muy similares a Red Hot Chili Pepers o a Rage Against The Machine, gritaban lo que muchos sentíamos, literalmente se metían con todo mundo, desde las figuras de autoridad gubernamental, los medios de comunicación y la sociedad en general, pero eso sí con un sentido del humor negro y acido, jugando con el doble lenguaje y las “groserías” -muy típico de nosotros los mexicanos- esto provoco que el grupo fuera censurado, sin embargo y a pesar de la mordaza, emergió  y se dejo escuchar por, prácticamente, medio mundo.

De ese sencillo y el primer álbum de Molotov han pasado ya más de quince años, y como si fuera una buena puntada del destino, justo en este año electoral y seis discos de estudio después sale su primer disco grabado en vivo titulado “Desde Rusia con Amor”,

Molotov

Que se compone de las rolas más conocidas de la banda y como su titulo lo indica fue grabado íntegramente en Rusia durante una serie de presentaciones que la banda tuvo por aquellas latitudes hace un par de años.

La peculiaridad de este “nuevo” material es que deja oír y sentir el furor que causa la banda en un país donde el idioma y la cultura en general es diametralmente distinta a la nuestra, pero que canta a grito pelado las canciones, se emociona con “Frijolero” como si ellos tuvieran de vecino a los gringos, corean “Puto” a todo pulmón, completan las frases del coro de “Más Vale Cholo” como si estuvieran en una tocada en cualquier parte de México.

Molotov

Y qué decir de “Gimme The Power” que sin importar el idioma entienden perfecto el sentido y la letra de la rola, la temática es afín a muchos países sea México, Rusia o Grecia lo que hace universal a esta rola.

Pero por si esto fuera poco, y para no variar con la controversia que de por si siempre acompaña a la banda, recientemente se estreno en cines el documental titulado Gimme The Power, dirigido por el multifacético Olallo Rubio, quien en su haber cinematográfico cuenta con dos trabajos previos, el documental ¿Y Tu Cuanto Cuestas? Y la ficción This is Not a Movie, protagonizada por Edward Furlong –quien interpreto el papel de John Connor en Terminator 2- y el gran actor Peter Coyote, además que la música corrió a cargo ni más ni menos que de uno de los mejores guitarristas contemporáneos, el ex Guns N’ Roses Slash.

Pero regresando a Gimme The Power, esta película – documental nos narra la historia de la banda desde sus inicios y hasta la actualidad desde la visión muy particular de Olallo Rubio, quien aprovecha de manera muy atinada la historia socioeconómica y política de México desde su conformación como país, poniendo particular énfasis desde el periodo post revolucionario y los gobiernos emanados del PRI hasta la alternancia del poder en el 2000 con el eterno candidato del PAN Vicente Fox.

Este marco histórico es el pretexto perfecto que Rubio encuentra para engarzar la historia de censura al Rock por parte del gobierno desde el festival de Avandaro y hasta el surgimiento de la banda, así como los diferentes acontecimientos sociales que fueron acomodándose de manera -casi sincronizada- para que Molotov sea el fenómeno que conocemos hoy día.

 En lo personal disfrute mucho la cinta, no solo por la afinidad que tengo con la banda y el gusto personal por la música que ellos construyen, sino porque el ejercicio me parece muy oportuno a los tiempos que vivimos; pero lo mejor de todo fue la reacción de mis vecinos de butaca, que dicho sea de paso, estaba compuesto tanto por contemporáneos de un servidor como de chavos y chavas cuyas edades van de entre los 18 a los veintitantos años, que gracias a esta película están conociendo a la banda, y descubriendo el por qué de muchas de sus rolas y el entorno que había entonces, guardadas las proporciones son similares a los tiempos que estamos viviendo.

Gimme The Power

El  escuchar los “orale” los “ah no mames” y los “te cae?” conforme avanza la película por las imágenes mostradas y la narración, muy al estilo personal de Olallo Rubio, demuestra que algo está moviendo en el espectador, pero sin duda lo que más me llamo la atención fue como la gran mayoría de los asistentes a la función a coro cantábamos –me incluyo- cuando aparecieron en pantalla Gimme The Power y Hit Me (Gimme The PowerII), me llamo mucho la atención como mi vecina de asiento, una chica de unos 21 años cuando mucho, entonaba las rolas como si estuviera en una tocada en vivo.

Francamente vale la pena ver esta película – documental, que plantea una simple pregunta como conclusión, donde están los chavos que crearan el soundtrack de lo que estamos viviendo ahora, quienes serán los que compongan las rolas que den cuenta de la realidad que día con día vivimos, donde están los Molotov de esta generación?

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Melómano de corazón, Whiskolero por vocación, tuitero con razón, amante del cine, ocupado por la naturaleza, bien informado, de sangre azul y piel dorada, sufro de insomnio y me arrullo con Metallica. Comentarios y/o mentadas en @Diaz_Eduardo

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